Las unidades que no tienen un solo valor

Este conversor solo lleva unidades de valor único y verificable. Las que siguen tienen varios, y ninguna razón objetiva para preferir uno: publicarlas en el catálogo sería elegir en silencio por el lector.

El dunam, del dönüm otomano a los mil metros cuadrados

El dunam moderno vale 1000 metros cuadrados, y es el que lleva el conversor: Turquía, Israel y Jordania lo emplean en esta forma métrica desde principios del siglo veinte.

El dönüm otomano del que desciende valía unos 919,3 metros cuadrados, y ese valor sigue vivo en Cisjordania y Gaza, donde las escrituras aún lo mencionan. Irak fijó un tercer valor, 2500 metros cuadrados. Una cifra en dunams no significa nada sin su país.

El bigha, que cambia de estado indio (katha)

Uttar Pradesh y Bihar cuentan el bigha en unos 2529 metros cuadrados, Bengala Occidental y Assam en 1337,8, y Rajastán conoce dos, el pakka bigha de 2529 y el kaccha bigha de 1618. El mayor supera al menor en más del doble.

Las unidades menores se dispersan igual: el katha es un vigésimo de bigha, es decir entre 67 y 126 metros cuadrados según el estado. Las escrituras indias solo tienen valor legal en metros cuadrados o acres, y un anuncio en bighas se lee preguntando primero de qué bigha se trata.

La marla, un ciento sesentavo de acre partido por una frontera (sarsahi)

La marla no es una medida del país sino una fracción del acre: el catastro fiscal británico del Punyab la fijó en el ciento sesentavo, es decir 272,25 pies cuadrados o 25,2929 metros cuadrados, con veinte marlas por kanal y ocho kanales por acre. Toda la escala se construyó para cerrar exactamente sobre el acre, y de ahí viene un valor tan poco redondo.

El redondeo a veinticinco yardas cuadradas adoptado después de 1947 rompió ese cierre: ciento sesenta marlas de ese tamaño dan 3344,5 metros cuadrados, o sea 0,826 acre y no un acre entero. Por debajo, el sarsahi sigue la división por nueve, 2,81 metros cuadrados a un lado de la frontera y 2,32 al otro, y todavía se imprime en los registros de propiedad de ambos Punyab sin que el documento diga siempre cuál de los dos cuenta.

El tatami y la palabra japonesa que nombra dos magnitudes

La superficie de una vivienda japonesa se cuenta en jō, es decir en tatamis, pero el tatami no tiene una talla única: 1,5488 metros cuadrados en el formato de Edo, 1,6562 en el de Chūkyō, 1,8241 en el de Kioto. La normativa inmobiliaria zanja por abajo exigiendo al menos 1,62 metros cuadrados por jō anunciado.

El chō plantea otro problema: la misma palabra nombra una longitud de 109,09 metros y una superficie de 9917,36 metros cuadrados. Un catálogo no puede llevar dos magnitudes bajo un solo símbolo, y es el contexto, nunca la unidad, quien dice cuál está en juego.

El tan, un sexto suprimido en 1594, y un rollo de tela bajo la misma palabra (tanmono)

El tan mide 300 bu, es decir 300 tsubo o 991,74 metros cuadrados, y es la décima parte del chō. Bajo el sistema ritsuryō medía 360 bu, 1190,08 metros cuadrados, y el catastro de Hideyoshi lo rebajó a 300 en 1594. El recorte es de un sexto, y ahí está el error: sobre el terreno se lee al revés, porque un arrozal que nadie ha tocado cuenta un quinto más de tan después del catastro que antes. Una cifra en tan no dice nada sin la fecha del documento que la lleva.

Aquella medición no buscaba conocer la superficie de la tierra sino convertirla en arroz: cada tan recibía una tasación de rendimiento, un koku y medio para el mejor arrozal y un koku y un décimo para el más pobre, y la suma de esas tasaciones formaba el valor declarado de un dominio. El tan es la unidad por la que una superficie se volvía riqueza. La misma palabra cuenta además la tela, sin relación alguna con el arrozal: un tan de kimono, el tanmono, es un rollo de unos 36 centímetros de ancho por una decena de metros de largo, lo justo para cortar una prenda de adulto, y es en esa forma como la palabra sigue imprimiéndose en las etiquetas.

El catty, el tael y el Zentner (Doppelzentner, Pfund)

El catty vale 604,79 gramos en Hong Kong, donde lo define la ley, 500 gramos en China continental desde la metricación y 600 gramos en Taiwán. El tael es su dieciseisavo y se dispersa igual: el de Hong Kong, 37,7994 gramos, aún se usa para cotizar el oro.

El Zentner alemán vale 50 kilogramos, el austriaco y el suizo 100. El Doppelzentner alemán vale también 100 kilogramos, de modo que un mismo peso se llama Zentner a un lado de la frontera y Doppelzentner al otro. Solo el Pfund sobrevivió a esa confusión, con 500 gramos exactos, y es el que lleva el conversor.

El alqueire brasileño y el geun coreano (braça, momme)

Los tres alqueires descienden todos de la braza de 2,2 metros, y ese es su único parentesco: el mineiro mide cien brazas de lado, o sea 48 400 metros cuadrados, el paulista cincuenta por cien, o sea 24 200, exactamente la mitad, y el del Norte setenta y cinco de lado, o sea 27 225. Una finca de diez alqueires va del simple al doble según el estado donde se encuentre.

El geun coreano plantea el mismo problema en otra magnitud: pesa 600 gramos para la carne y el pescado pero 375 gramos para las frutas y las verduras, en el mismo mercado y el mismo día. El don, en cambio, vale 3,75 gramos sin discusión, y por eso su equivalente japonés figura en el conversor con el nombre de momme.

El quirate, que pesa, que mide y que no mide nada (qirat, feddan, sahm)

Una misma palabra nombra tres magnitudes sin relación. Para el joyero el quirate es una masa, el quilate métrico de 0,2 gramos. En Egipto es una superficie, la veinticuatroava parte del feddan, es decir 175 metros cuadrados. En una escritura egipcia deja de ser magnitud y pasa a ser una parte: un bien entero vale veinticuatro quirates, mida treinta metros cuadrados o tres hectáreas.

El sahm prolonga la misma división, pues quinientos setenta y seis sahms forman el bien entero, y las escrituras de El Cairo se redactan en quirates y sahms más que en porcentajes. Referido al feddan, el sahm vale 7,29 metros cuadrados. Esa veinticuatroava parte es lo único que comparten los tres usos, y es también la ley del oro: aceptar la palabra quirate sin preguntar de cuál se habla es acertar una vez de cada tres.

La vara española y las medidas agrarias que salieron de ella (cuerda, manzana, caballería)

La vara nunca tuvo una sola longitud: 0,8359 metros la vara castellana, unos 0,838 en California y exactamente treinta y tres pulgadas y un tercio en Texas, es decir 0,8467 metros, valor que las descripciones de fincas texanas siguen empleando. Todas las medidas agrarias levantadas sobre su cuadrado heredan esa dispersión.

La cuerda de Puerto Rico vale 3930,4 metros cuadrados, es decir 0,971 acres, y sigue siendo la unidad de las escrituras de la isla aunque todo lo demás se mida allí a la americana. La manzana centroamericana vale diez mil varas cuadradas, es decir 6988,96 metros cuadrados. La caballería va de 13,42 hectáreas en Cuba a 78,6 en Puerto Rico, donde equivale a doscientas cuerdas: la misma palabra, casi seis veces la superficie.

El arpende, una longitud a un lado del Atlántico y una superficie al otro (arpent)

El arpende es una longitud en América del Norte y una superficie en Francia, y la palabra no dice cuál. El arpende lineal mide 180 pies del rey, es decir 58,47 metros o 191,8 pies ingleses; el arpende de superficie es su cuadrado, 3418,9 metros cuadrados, unos 0,845 acres. El antiguo arpende de París, medido sobre 220 pies de lado, alcanza 5107, la mitad más que el primero.

No desapareció con el Antiguo Régimen. Luisiana, Misisipi, Alabama y Florida siguen reconociéndolo en sus escrituras, a 0,84628 acres, es decir 3424,8 metros cuadrados: seis metros cuadrados más que el arpende de Quebec, bajo el mismo nombre. Mauricio y las Seychelles siguen vendiendo tierra por arpendes, pero por el suyo, 4220,87 metros cuadrados. Y el edicto real de 1716 aún se lee en el mapa de Luisiana, que repartía las tierras de dos a cuatro arpendes de frente por cuarenta a sesenta de fondo: de ahí esas franjas estrechas que se alejan del río más de dos kilómetros, y que la cuadrícula estadounidense nunca logró borrar.

El Morgen, que mide una mañana de arada y no una superficie (Joch, Tagwerk)

El Morgen no mide una superficie sino un trabajo: lo que una yunta voltea en una mañana con un arado de una sola reja. La medida sigue al suelo y al apero, nunca a la geometría. Sus valores fueron de 1906 a 11780 metros cuadrados según la región. Tras la metrificación, Prusia y Hesse lo fijaron en 2500 metros cuadrados, veinticinco áreas, valor que el alemán corriente sigue designando; Baden lo contaba en 3600 y Suabia en 3152. Austria y Baviera dicen lo mismo con otras palabras, el Joch de 5755 metros cuadrados y el Tagwerk, literalmente la obra de un día, de 3407.

La palabra viajó más lejos que sus valores. El morgen neerlandés siguió a los colonos hasta El Cabo, y tanto las colonias británicas de El Cabo y Natal como las repúblicas bóeres del Transvaal y del Estado Libre de Orange lo conservaron, fijado en 8565,32 metros cuadrados, 0,8565 hectáreas o 2,117 acres. Es tres veces y media el Morgen prusiano bajo el mismo nombre, y aún figura en las escrituras sudafricanas y namibias, donde las superficies antiguas nunca se reescribieron en hectáreas.

Metodología y fuentes