Pagar en el extranjero: la conversión que le propone el terminal

En el extranjero, al pagar con tarjeta, el terminal suele hacer una pregunta: ¿quiere que le cobren en la moneda local o en la suya? La oferta parece una cortesía y es comercial. Esta página dice quién fija el tipo que lleva detrás y qué obliga la normativa a mostrarle a esa parte.

Qué ofrece realmente el terminal

La técnica tiene nombre, conversión dinámica de divisas, y un mecanismo sencillo: el importe se convierte antes de llegar siquiera a su banco. Lo que circula después por la red de tarjetas es una suma en su moneda, ya convertida, y su banco la repercute tal cual. Se abrevia DCC.

La conversión se hace por tanto del lado del comercio y no del suyo. Quien la realiza es el explotador del terminal o el servicio al que recurre, y el tipo aplicado es el que esa parte ha elegido.

Quién fija el tipo, y qué exige la normativa

Rechazar deja la conversión a su red de tarjetas y a su banco, a su tipo y con sus comisiones. Aceptar la entrega a una empresa elegida por el comercio, cuyo margen forma parte de lo que gana con el servicio.

En el Espacio Económico Europeo esto no queda a oscuras. Desde abril de 2020, el Reglamento 2019/518 obliga a mostrar el coste total de la conversión como margen porcentual sobre el último tipo de referencia en euros publicado por el Banco Central Europeo, el mismo que usa este sitio. La cifra debe verse antes de que usted elija.

La misma oferta, en otros cuatro sitios

Un cajero automático en el extranjero hace exactamente la misma oferta, formulada como una garantía del importe. Un pago en línea puede hacerla también, a veces sin pregunta visible, marcando todo el sitio en la moneda que ha adivinado desde su dirección.

Las páginas de reserva de un vuelo o de un hotel son el tercer caso, y el cuarto es el tique: cuando el recibo lleva un total en su moneda por una compra hecha fuera, la conversión ya ha ocurrido, y ahí es donde se hace visible.

Cómo se rechaza

Eligiendo la moneda local, es decir la del país: euros en Portugal, yenes en Japón, eslotis en Polonia. Esa sola elección envía el importe sin convertir por la red, y la conversión se hace en su banco.

Los terminales rotulan los dos botones de forma distinta y algunos presentan la opción en su moneda como la segura. El rótulo no es una guía fiable; el nombre de la moneda sí. Leer qué moneda nombra cada botón lleva dos segundos y es toda la decisión.

Lo que este sitio puede decirle y lo que no

Puede darle el tipo de referencia con su fecha de publicación, precisamente el que la normativa europea toma como patrón del margen. Ese número es un punto de partida para leer una oferta, no un precio que usted pueda conseguir.

No puede decirle lo que le van a cobrar de verdad, y ningún conversor puede, porque esa cifra la fija quien tramita su pago y no se publica en ninguna parte por adelantado. Esta página describe un mecanismo; no da ningún consejo financiero ni recomienda ninguna conducta.

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Metodología y fuentes